miércoles, 19 de enero de 2011

a cocinar

Mi madre está preparando una comida para muchos. Lo sé porque nos ha cogido a mis amigas y a mí y nos ha dispuesto en platos gigantes como si fuéramos pollos. Una a una, va clavando un cuchillo por la espalda a la altura del corazón, para matarlas. Cuando llega a mí, me clava el cuchillo mientras me susurra al oído: espero que en una hora estés muerta. Y sigue preparando sus platos.

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