miércoles, 2 de febrero de 2011

concursos con trampa

Estamos en La Fica, es Mayo, el SOS4.8. Lucía, Cleo, Gloria Pedrera (?) y yo. Hace horas que no comemos nada y Lucía y Gloria deciden ir a Eroski a comprar algo. Vuelven al rato con una bolsa llena de limones en el carro de la compra, nada más. Lucía está entretenida haciendo algo con ellos (¿un bocadillo de limones?), cuando de pronto empieza una tormenta eléctrica tras una breve llovizna. La vemos desde lejos durante unos minutos y nos vamos a refugiarnos a un jardín, con un montón de árboles (¡qué buena idea!).

 La tormenta parece que ha parado, y la fiesta sigue. Están haciendo una gymkhana y Elena me dice: ¡qué suerte tienes! Al parecer, como soy la que más cerca está del cartel, puedo cogerlo y que los demás participantes tengan que venir a mí para ver las pruebas, en caso de que quisiera dejarles verlas. Decido participar, y para ello me tengo que quitar las zapatillas y los calcetines. El suelo sigue mojado de la lluvia.

Empieza la primera prueba y cojo el cartel. Las pruebas están escritas en film transparente, que se arruga todo y no deja ver bien las palabras. Tenemos que encontrar una patata. Al bajar una pequeña cuesta, a mi izquierda, hay un corral con gallinas...cerca puede que haya un pequeño huerto, o algo así. Gloria viene y me da una patata, la acaba de coger del corral. La miro bien, porque lo normal es que en los corrales haya huevos, no patatas, y quiero asegurarme. Es una patata. Me la ha dado para que le enseñe la segunda prueba. Consiste en descansar un rato. Se acuesta en el corral, junto con las gallinas. Mientras, yo puedo pedir un té, según está escrito en el film. Esa es la tercera prueba. Lo pido pakistaní con leche sin lactosa, por favor, y me dicen que ya lo tienen preparado. Me dan un cubilete de lápices de color negro. El té éste, más que a té, sabe a leche con canela y limón. Cuando lo termino, los posos son arroz. Arroz con leche.
La última prueba consiste en hacer algún comentario ingenioso sobre los palillos que han hecho con una silla de madera rota. Como tengo tiempo de sobra, porque ya me he terminado el té, me pongo a pensar tranquilamente. Cuando, de pronto, aparece frente a mí un link (no tengo ordenador, ni móvil ni nada), es de plastilina. Pincho en él y me lleva a una página con comentarios graciosos acerca de los palillos. Leo unos cuantos y me voy.
He ganado.

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