miércoles, 2 de febrero de 2011

en la playa

Es verano y, por algún motivo especial, hemos ido todos a la playa. El clima ha cambiado y el nivel del mar ha subido tanto, que el mar ha ganado varios metros a la tierra. Han tenido que tirar bastantes edificios y traer arena. En medio del agua se ve la barandilla blanca de yeso que antes separaba la playa de la calle. No la han quitado por alguna razón, pero no parece importarle demasiado a los bañistas. Encima de la barandilla blanca hay un bar y, debajo del bar(donde la barandilla), (inexplicablemente) hay arena. Hay un concurso de fotografía y llevo la cámara. Creo que estoy participando. Hago fotos a gente tomando el sol, con sus mojitos y sus vermuses, y a niños haciendo castillos de arena, a muñecos de plástico... me despisto y voy a hacerle a mi hermano una foto desde la barandilla, mientras nada. Aunque es casi seis años mayor que yo, parece que tiene unos nueve o diez. Ahora soy yo la hermana mayor físicamente, pero él sigue siendo mayor que yo. El caso, estoy enfocándole con la cámara y él no deja de echarme agua. "Paco, para, que se puede estropear... y quédate quieto". Pero sigue, me vuelve a echar agua unas dos o tres veces. Aprovechando que mi padre está apoyado en la barandilla, le dejo la cámara: "Papá, lleva cuidado, que no se moje, que se rompe". Y salgo nadando tras mi hermano con la intención de hacerle un par de ahogadillas por mojarme la cámara, pero miro a la derecha y veo a mi padre nadando con la cámara colgada del cuello bajo el agua. "Pero...¡¡¡!!! ¡¿qué haces?!"

aquí recuerdo que me desperté gritando "¡noooo!"

No hay comentarios: