jueves, 14 de julio de 2011

tres

Estoy ya en el nuevo piso, pero están pintando mi habitación y me han sacado la cama al balcón, esta noche tendré que dormir aquí. Acostada y mirando al cielo se ven los árboles del parque tan altos y me rodean tan bien que es como si estuviera en un bajo y no en un quinto piso. Y las palomas van y vienen...y es algo que me quita el sueño. Es raro que no hayan cagado y me hayan manchado ya las sábanas. 
De repente, como si supieran que estaba pensando en ellas, se acercan a mí. En un milisegundo tengo a todas las palomas en mi cama, sobre mí. Hay una que me está rozando la cara. Saben que les tengo un asco inmenso y, aunque mueva los brazos exageradamente para que se vayan, se quedan. Y hago aspavientos y grito y no me hacen caso. Y me agobio y me pongo a llorar. Entonces, y sólo entonces es cuando salen en forma de nube, una nube blanca y repleta de enfermedades que vuelve a lo alto del parque. 

***
Estamos un grupo de amigos por una ciudad que parece Alicante. Entre nosotros hay una embarazada. Somos en total ocho personas y hay un coche para todos. Nos dirigimos a una fiesta. Hay cinco de ellos que ocupan el coche y nos dejan a la embarazada, a otra y a mí, andando. No sabemos llegar bien y vamos preguntando. 
La embarazada se pone a parir, se va andando al hospital y las que quedamos nos vamos a la fiesta (¿qué tipo de gente somos que dejamos que una embarazada a punto de parir se vaya al hospital andando, mientras que los demás vamos a una fiesta?). 
Cuando estamos llegando al sitio, que es como un montón de casas en ruinas, o algo más parecido a un laberinto, puesto que ninguna tiene tejado, vemos a un chico de la facultad de BBAA, Javier, uno rubio de pelo rizado. La chica que va conmigo me dice que le gusta, que le gusta su pelo y su ombligo. Y yo me pregunto "¿en qué momento le ha visto el ombligo?", pero sigo andando sin más.
Las paredes del sitio están pintadas con spray, hay gente bailando y bebiendo, lo normal en una fiesta. 
Al rato llega la embarazada, que ya no lo es, con el bebé. Ella va vestida como si estuviera en la nieve, un mono, botas, gorro, gafas...todo verde y azul. El bebé va en un carrito donde ponen a los bebés en los hospitales. La miro y tiene como unos seis meses ya, no parece recién nacida. Le hago cosquillas y se ríe.

***
Estoy en la feria con una amiga (generalmente sueño con gente que conozco, pero hoy no), es rubia y con el pelo largo. Estamos en la noria, dando vueltas. Llega un momento que le digo que me espere, que voy a por algo de beber. Cuando vuelvo, ella había seguido dando vueltas y el pelo se le había enganchado en lo alto de la noria y le había partido el cuello. Tenía la cabeza totalmente al revés y, evidentemente, estaba muerta. 
Los bomberos la bajan y a mí, que estoy en estado de shock, me llevan a mi casa. Cuando llego, hay un niño de un año, totalmente tapado, de pies a cabeza (cara incluída), con un mono azul oscuro. El niño también tiene la cabeza al revés, pero está vivo. Cuando intenta andar se cae, puesto que las piernas van en dirección contraria a donde miran sus ojos tapados. 
En mi casa me odian. Piensan que he matado a mi amiga. Entran a mi habitación y cogen cosas y las tiran. Está Foreman, el de House (Algo curioso es que todos los que viven en ésa mi casa son de color), que se llama Chase y me mira con infinito desprecio. 
Estoy en el pasillo tirada en el suelo, abrazada a un cojín y llorando a moco tendido porque todos me culpan. 

Y así me he despertado, llorando. 

2 comentarios:

juanan dijo...

hola cristina!

quisiera hablar contigo de sueños... compartirlos...

si me dejas,
si me das tiempo...

Cristina dijo...

Hola Juanan, cuando quieras compartimos.

:)